Para empezar, Dinamarca es como Holanda o Bélgica. Aquí la gente va en bici hasta para visitar al vecino, y los carriles están mejor que las aceras.
La primera bici que usé fué la de Carlos. Carlos es un estadístico que el año pasado vino a Copenhague de erasmus y que me ha dejado su bici. Da la casualidad de que también estoy en su misma residencia y que la dejó aquí guardada.
El objeto en cuestión es éste:
A primera vista está muy bien. Salvo por el pequeño detalle de que al 5º día de me partió un pedal y todavía sigue roto jeje.
Como ir sin bici en Dinamarca es como ir sin bañador en la playa, tuve que conseguir otra lo más rápido posible. Mi segunda bici la encontré sin candado en el sótano de la residencia.
Ésta es bastante peor, es de niña y muy vieja, pero lo peor de todo es que la rueda de atrás de desvía y roza con el cuadro. Cada vez que apretaba las tuercas me duraba apenas un día, por lo que tuve que conseguir otra.
La tercera y última (de momento) también la cogí "prestada" del garaje de mi resi. Prestada, no robada, mal pensados jeje. No tenia candado y si el dueño la reclama yo se la devuelvo encantado. Bueno, encantado no, pero se la devuelvo.
Es la que más mola de todas, aunque está por ver que sea de alguien.
Como curiosidad, si en Dinamarca vas en bici de noche y sin luces te meten un paquete de 600 Coronas. Lo que cuestan 24 juegos de luces.
Ah, por cierto, estoy aprendiendo a cocinar que da gusto, con las recetas de casa.
"Puedo prometer y prometo que a todos los que me vengan a ver les invito a guisantes y pollo al limón", de lo mejor de Dinamarca ;) (que recuerdos esa frase)
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