-10 días de vacaciones
- 1 billete interrail global Pass
-7 erasmus
- 1 mochila y 1 bolsa
- Grandes dosis de moral para las horas de tren
Una vez mezclado, el resultado es el siguiente:
Primera estación: Hamburgo
Salimos de Copenhague a las 11. La primera anécdota ya me sucedió en el tren. Me toco un asiento separado del resto, y como no estaba por la labor de hablar danés con los nativos me puse a dormir. Al cabo de dos horas, me despiertan a gritos en inglés, y yo entendí algo así:
-"let's go bla bla bla train sea bla bla come on fast! "
Recién levantado de la siesta no podía pensar demasiado, asique me apliqué el dicho y fuí donde iba Vicente. Yo pensé que estábamos en una estación y que había que cambiar de tren por alguna extraña razón; cuando las legañas me dejaron abrir los ojos lo suficiente, me di cuenta que no era una estación, sino un ferry! el tren estaba dentro de un ferry! Todavía no me lo creo. Los daneses nos sacan varios siglos de ventaja.
Hamburgo es muy bonito. Solo estuve 4 horas pero nos dio tiempo a patear el centro. No tengo fotos porque perdí la cámara -o me la robaron- el segundo día. Podía haber sido peor :(
Los viajeros, de iquierda a derecha: Lucía, María, Laura, Javier, Sam, David, Itziar. Pintas de interraileros totales.
Segunda estación: Budapest
Capital de Hungría, bañada por el gran río Danubio. Los monumentos están muy bien, y las vistas del río desde el Castillo y el Bastión de los Pescadores son preciosas. La única pega que le pongo es la cantidad de coches, las obras en las calles y la suciedad. También es verdad que estoy acostumbrado a Copenhague que es todo lo contrario,que un poco mas limpio y comes en el suelo. A pesar de ello me lo pasé como un enano y no me importaría volver.
Vistas del castillo de noche.
Bastión de los Pescadores.
Haciendo de maniquís

El parlamento!
Atardecer a orillas del Danubio
Con 118 fuentes naturales, Budapest es la capital que posee el mayor número de pozos y aguas termales del mundo . Por esa razón nos decidimos a pasar la mañana en unas termas preciosas y llenas de aguas medicinales, no porque estuviéramos cansados ni nada ;). Las chicas prefirieron ir de compras así que me fui con los dos franceses. Nos lo pasamos en grande probando las decenas de piscinas y chorros de masaje que había y salimos de allí como nuevos.
Tercera estación: Praga
De las cuatro ciudades del viaje, es la que más me ha gustado. Las calles están muy bien conservadas, llenas de casas antiguas e iglesias por todas partes. De noche, las vistas desde el puente Carlos son asombrosas. Y la plaza del ayuntamiento, lo mismo.
A estas alturas, ya éramos unos expertos en el cambio de monedas. En diez días hemos pasado por Coronas Danesas, Euros, Forint Húngaros, Coronas checas, Zloty Polaco y vuelta a Coronas Danesas. Todo un reto.
Reloj de la plaza central, famoso por los muñecos que dan la hora.
Estatua de Wencesalao y el museo nacional

Estación de tren de Praga. Eran las diez de la noche y nos disponíamos a coger un tren nocturno, cuando al llegar a la estación vimos que el tren no salía de allí, sino de la estación sur de Praga! Menos mal que íbamos con tiempo. Aun así, casi explotamos de nervios.
El hotel es digno de mencionar. De tres estrellas, costaba 15 euros la noche con desayuno incluido. ¡ Y valla desayuno! Buffet de fruta, huevos fritos, salchichas, beicon, tostadas, cereales... Interrail suele ir unido a hostales de mala muerte, pero en ésta ocasión nos sentimos hasta ricos.

Catedral del Castillo y las vistas


Cuarta estación: Cracovia
Con el centro pequeño pero acogedor, dicen que es la ciudad más bonita de Polonia.
Lo más gracioso fue la forma en que la visitamos. Conocimos a dos chicos jóvenes que se dedicaban a hacer rutas turísticas por la ciudad. Normalmente yo pasaría de pagar una pasta por dar un paseo, pero éstos lo hacían gratis. Si si gratis. Al final del trayecto de 3 horas si querías les podías dar la propina. Había mucha gente joven con ellos y nos unimos. Al principio pensábamos darles un euro como mucho y listo, pero al final del recorrido nos gustó tanto que les acabamos dando 10 zltz cada uno. Las explicaciones y las anécdotas molaban muchísimo, y nos llevaron a sitios poco turísticos, como la fábrica de Oskar Schindler. No tengo demasiadas fotos de Cracovia.
En los alrededores de Cracovia visitamos unas minas de sal y el campo de concentración de Auswitch.Bastante impactante. Un trocito de historia, me alegro de haberlo visto.
Las sillas de esta plaza son un monumento al Holocausto. Cuando expulsaron a los judíos de sus casas, los nazis tiraron todos los muebles y pertenencias a la calle para que no los pudieran volver a utilizar.
Catedral de Cracovia.
Quinta estación: Copenhague
Vuelta a "casa"...
LLegamos a Copenhague 25 horas después de haber salido de Cracovia. Perdimos una conexión de tren por culpa de unos hooligans Polacos que se les ocurrió la feliz idea de parar el tren,y nos tocó esperar varias horas en una estación perdida de la mano de dios.
Muchas horas de tren, pero con buena compañía se hacen minutos.
Un viaje que recordaré siempre y que espero volver a repetir. Más o menos, como dicen los franceses, s'envoile de pâté!
2 comentarios:
Luego dicen que sólo viajan los del inserso.1que envidia!, y sin que te duelan los huesos...
Joder vaya viajecito , k envidia!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!kiero k m kuentes eso del tren en el ferry !!!!m a impactado tantiiiiiismo jajajaja
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